La senda de una vida sin ensayos
La repetición eterna de cada dolor, alegría, de los instantes de la vida es la sumatoria del discurso que Nietzsche nos presenta en su peso formidable, donde aparece el demonio y te cuestiona sobre tu existencia, sobre tu felicidad, tu insipiente dolor acumulado por días y años, por las imágenes que viste a través de tus cristales ópticos, la imagen errónea de tus venas entumidas por la idea de volver a realizar cada acción de tu vida una y otra vez, el eterno retorno masticado. Milan kundera descifra el angustiante dardo que Nietzsche nos lanza, esa verdad que aprieta nuestros actos y los lleva al cuestionamiento de la vida.
Para Kundera la idea del eterno retorno es la suprema confirmación del peso sobre la vida, aunque también es la carencia de este, es decir su contrario, la levedad, la dualidad entre dos conceptos que dan color a los latidos que sentimos. Independientemente de lo decadente, elevado, surreal de tu vida, esta ya no existirá pues la única vida, el polvo del polvo. Es la parte nihilista de la vida, pero también es la parte dionisiaca, la epopeya del placer en las diferentes variables humanas, felicidad, angustia, orgasmo, dolor; el sitio en donde se vierten las aguas de la incertidumbre del no ensayo de la vida, pues recordemos que no se puede actuar dos veces en un instante que ya pasó. Por lo que el peso[1] formidable radica en el vivir diario, en la senda de una vida sin ensayos.
[1] Aquí podemos ver otra categoría del peso muy diferente al peso del “debes” que se nos presenta en la creación sin embargo este peso también ejerce influjos sobre la creación humana.
Para Kundera la idea del eterno retorno es la suprema confirmación del peso sobre la vida, aunque también es la carencia de este, es decir su contrario, la levedad, la dualidad entre dos conceptos que dan color a los latidos que sentimos. Independientemente de lo decadente, elevado, surreal de tu vida, esta ya no existirá pues la única vida, el polvo del polvo. Es la parte nihilista de la vida, pero también es la parte dionisiaca, la epopeya del placer en las diferentes variables humanas, felicidad, angustia, orgasmo, dolor; el sitio en donde se vierten las aguas de la incertidumbre del no ensayo de la vida, pues recordemos que no se puede actuar dos veces en un instante que ya pasó. Por lo que el peso[1] formidable radica en el vivir diario, en la senda de una vida sin ensayos.
[1] Aquí podemos ver otra categoría del peso muy diferente al peso del “debes” que se nos presenta en la creación sin embargo este peso también ejerce influjos sobre la creación humana.


