La parte de Amapola
Sus alas se evaporaron cuando la conocí, cuando la esquivé con la mirada y después la acose con mis palabras, en ese momento ella supo que me interesaba por su locura, por su soledad y su construida imagen de suplicio a medias. Ahora que la veo desnuda ante mis ojos, no tengo ganas de abrazarla fuerte para después terminar enredado entre sus piernas, ella quizás no lo comprenda, pero considero que no todo desnudo conlleva a horas de sexo y orgasmos que se disipan entre las sabanas y los cuerpos, donde la esperma se pierde entre la altiplanicie del vientre y los gemidos se van comiendo unos a otros dentro del ciclo carnal. Solo la quiero besar, la quiero dormir entre mis brazos, donde ella podrá montarse al pelo del sueño, donde el derroche de fantasías la llevara a conocer el verdadero motivo por el cual se presenta ante mi y de está forma. Desnuda, mostrándome los secretos del vergel de sus muslos, los lunares de su espalda y la cicatriz de su pierna izquierda. Amapola , Amapola, se que me ama más de lo que me odia, por eso, aunque tuviera un punta en su mano no me la clavaría, por que sabe también que no es la única manera de herirme.
-Sí Amapola ya te hice el vestido, y si te va a gustar, se que lo quieres ver, y lo verás pero no será pronto-
Bien un silencio, más tensión, pero a la vez más placer, más incertidumbre de todo, lo disfruto. La veo cada vez más hermosa, se acerca muy lentamente y solo dice lo necesario, ¿porqué siempre sabe lo que tiene que decirme para sentirme bien? ¿por qué siempre nos decimos esa verdad ficticia que nos lleva a un mejor estado de animo? No me importa, ahora tengo a Amapola enfrente de mi y quiero dormir sobre su cintura y ella lo sabe, por fin sus labios alcaloides, su amor y odio...
Sus alas se evaporaron cuando la conocí, cuando la esquivé con la mirada y después la acose con mis palabras, en ese momento ella supo que me interesaba por su locura, por su soledad y su construida imagen de suplicio a medias. Ahora que la veo desnuda ante mis ojos, no tengo ganas de abrazarla fuerte para después terminar enredado entre sus piernas, ella quizás no lo comprenda, pero considero que no todo desnudo conlleva a horas de sexo y orgasmos que se disipan entre las sabanas y los cuerpos, donde la esperma se pierde entre la altiplanicie del vientre y los gemidos se van comiendo unos a otros dentro del ciclo carnal. Solo la quiero besar, la quiero dormir entre mis brazos, donde ella podrá montarse al pelo del sueño, donde el derroche de fantasías la llevara a conocer el verdadero motivo por el cual se presenta ante mi y de está forma. Desnuda, mostrándome los secretos del vergel de sus muslos, los lunares de su espalda y la cicatriz de su pierna izquierda. Amapola , Amapola, se que me ama más de lo que me odia, por eso, aunque tuviera un punta en su mano no me la clavaría, por que sabe también que no es la única manera de herirme.
-Sí Amapola ya te hice el vestido, y si te va a gustar, se que lo quieres ver, y lo verás pero no será pronto-
Bien un silencio, más tensión, pero a la vez más placer, más incertidumbre de todo, lo disfruto. La veo cada vez más hermosa, se acerca muy lentamente y solo dice lo necesario, ¿porqué siempre sabe lo que tiene que decirme para sentirme bien? ¿por qué siempre nos decimos esa verdad ficticia que nos lleva a un mejor estado de animo? No me importa, ahora tengo a Amapola enfrente de mi y quiero dormir sobre su cintura y ella lo sabe, por fin sus labios alcaloides, su amor y odio...


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