lunes, noviembre 26, 2007

El cuarto

Las pistolas ya no tiene fuerzas y su color cambia al sonido de los rayos del sol; ya casi es mediodía y apenas puedo levantar mi cuerpo de la cama; Amapola está a mi lado, cansada, ausente, soñando en la casa del porvenir dilatado por el olor a oleos del cuarto. Miro al techo y solo veo la emuladora imagen del hombre de fuego, ahora más sagaz por los cambios de luz y el pesado vapor de tequila añejo; me estiro y trato de tocar los labios de la chica encantadora del cómic, no lo logro, un dolor inmenso me flagela la cintura y caigo al piso blanco y negro de áspera textura. Ella busca mis brazos, es una alusinación; ya no estoy al lado de mi Amapola; ahora se despierta de su frondoso sueño; me ve y sonríe mostrándome sus dientes blancos y alegres. -¿qué pasa?- Cuestiona ingenuamente y bella. -Nada Amapola, solo me caí del lienzo que pintamos ayer con la lascivia.- Ahora ella prende el estéreo, y se pone a bailar Atomic. Sonidos semi-tecno y pop, movimientos sexuales y labios abiertos; ella baila y baila; ya no la miro, mi atención esta poseída por mi amante plasmada en la pared de la izquierda, la catrina.

Algo ocurre, me voy directo hacía la imagen y después siento el dolor otra vez en la cintura, trato de esquivarlo, pero las endorfinas de mi cuerpo no hacen bien su trabajo, maldita sea, me duele mucho, no, otra vez al suelo.

-Nueve!!!Levántate y baila conmigo, ándale; Nueve!!! Escucha, ¿quieres un Jesús personal? Levántate y baila.-

Maldita mezcalina, ahora si que me ha jugado sucio, pero no importa, mejor me quedo aquí en el suelo, -Me duele la cintura Amapola, hoy no podré bailar, tal vez mañana lo haga, pero no te aseguro nada...-

Que bueno , ella sigue en su baile y no exige nada, ya no espera nada, que bien, es lo mejor, que no espere mucho de mí, ahora ella sabe que me hace feliz, aunque éste puto dolor no se vaya. Amapola, te quiero sigue bailando, hasta que el dolor se elimine de mi mente y pueda levantarme de este boceto de felicidad que en este instante nos ha convertido en santos cálidos.


El encuentro

Dos ojos llenos de falsedad, dos ojos esmerados para la felicidad. La mirada de Amapola, la chica de los sueños banales y su sutil manera de despreciar su presente , ocultándolo en el arcón del tiempo, que según ella, olvidó, pero que siempre está latente. Me habló al celular hace unos días, ahora nos veremos en el parque del sur central, entre sus árboles y sus putas que miran el tianguis de la noche, los carros y los clientes de barato presupuesto. Tal vez le pediré que duerma conmigo, tal vez solo la vea y después me pierda de su vista,. Amapola, siempre tan oportuna en mi tiempo e inoportuna en su devenir, en el trepidante olvido del frío y sus consecuencias psico-activas.
Amapola, la chica de las gafas expuestas al gris de la ciudad, su cuerpo lánguido y casi hermoso para todos y siempre bello para mi, se ve en la banca de aquella plaza ilustre, leyendo, mitigando el tiempo, esperando mi llegada. La quiero hacer sufrir, que piense que nunca llegaré a la cita, que me perdí o que me olvidé de ella por algún instante , por siempre. Pero no, le hablaré de mi pasado inmediato, de mis sueños de ayer, de mis torturas en la cárcel, del pleito con mi padre, del absurdo que nos llevó a esté encuentro, a esté sin palabras y sus endorfinas nulas, que nos llevarán a caminar por largas horas hasta llegar a un fin construido por ambos y al mismo vacío en que estamos. Sí,.maldita compañía siempre es nostálgica, sin embargo nosotros la hacemos melancólica, una compañía en el presente y no en el pasado, por que el pasado es una flor marchita y sin beldad.

- Amapola!!!! Sí, estoy bien, no lo suficiente, pero bien...te ves hermosa, como la mariposa del dibujo....

viernes, noviembre 16, 2007

La parte de Amapola

Sus alas se evaporaron cuando la conocí, cuando la esquivé con la mirada y después la acose con mis palabras, en ese momento ella supo que me interesaba por su locura, por su soledad y su construida imagen de suplicio a medias. Ahora que la veo desnuda ante mis ojos, no tengo ganas de abrazarla fuerte para después terminar enredado entre sus piernas, ella quizás no lo comprenda, pero considero que no todo desnudo conlleva a horas de sexo y orgasmos que se disipan entre las sabanas y los cuerpos, donde la esperma se pierde entre la altiplanicie del vientre y los gemidos se van comiendo unos a otros dentro del ciclo carnal. Solo la quiero besar, la quiero dormir entre mis brazos, donde ella podrá montarse al pelo del sueño, donde el derroche de fantasías la llevara a conocer el verdadero motivo por el cual se presenta ante mi y de está forma. Desnuda, mostrándome los secretos del vergel de sus muslos, los lunares de su espalda y la cicatriz de su pierna izquierda. Amapola , Amapola, se que me ama más de lo que me odia, por eso, aunque tuviera un punta en su mano no me la clavaría, por que sabe también que no es la única manera de herirme.

-Sí Amapola ya te hice el vestido, y si te va a gustar, se que lo quieres ver, y lo verás pero no será pronto-

Bien un silencio, más tensión, pero a la vez más placer, más incertidumbre de todo, lo disfruto. La veo cada vez más hermosa, se acerca muy lentamente y solo dice lo necesario, ¿porqué siempre sabe lo que tiene que decirme para sentirme bien? ¿por qué siempre nos decimos esa verdad ficticia que nos lleva a un mejor estado de animo? No me importa, ahora tengo a Amapola enfrente de mi y quiero dormir sobre su cintura y ella lo sabe, por fin sus labios alcaloides, su amor y odio...


domingo, noviembre 11, 2007

La parte de Nueve.

- Dame un beso nueve, quiero sentir el amor de tus labios y en ese momento no pensar en otra cosa que mi odio hacia ti. Ese maldito odio a tu arrogancia, a tu mirada seudo ausente y feliz, a tu recuerdo, tus brazos y a tu melancolía disfrazada en tus cadáveres de grafito. Otra vez esa sonrisa sarda, la burla a este presente, a mi cuerpo desnudo que esta pidiéndote un rechazo único para por fin animarme a tomar el revolver de nostalgias y volarte la cabeza. Pero se que nunca llegará ese momento, nunca llegará Nueve. Me despojaste de mis alas de terciopelo, y ahora me las quieres devolver, no te entiendo, ¿qué no te importa que entienda? Eres un inestable, y no me vengas con el cuento del vestido que ya no te creo Nueve, a parte no me gusta el negro. ¿qué ya lo hiciste?, ¿qué me va a gustar? -

....Silencio oportuno....


- Dame un beso Nueve, tu también quieres sentir el odio, tu también quieres exagerar este choque de nuestros cuerpos y llorar conmigo y reír, gemir entre las noctámbulas luces del invierno azul que nos ha asaltado a los dos... Sí, acerca tus labios a los míos nueve -...

sábado, noviembre 03, 2007



Petronilo.Oliva.Cárdenas.


1922.-.2007
Gracias...

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