lunes, noviembre 26, 2007


El encuentro

Dos ojos llenos de falsedad, dos ojos esmerados para la felicidad. La mirada de Amapola, la chica de los sueños banales y su sutil manera de despreciar su presente , ocultándolo en el arcón del tiempo, que según ella, olvidó, pero que siempre está latente. Me habló al celular hace unos días, ahora nos veremos en el parque del sur central, entre sus árboles y sus putas que miran el tianguis de la noche, los carros y los clientes de barato presupuesto. Tal vez le pediré que duerma conmigo, tal vez solo la vea y después me pierda de su vista,. Amapola, siempre tan oportuna en mi tiempo e inoportuna en su devenir, en el trepidante olvido del frío y sus consecuencias psico-activas.
Amapola, la chica de las gafas expuestas al gris de la ciudad, su cuerpo lánguido y casi hermoso para todos y siempre bello para mi, se ve en la banca de aquella plaza ilustre, leyendo, mitigando el tiempo, esperando mi llegada. La quiero hacer sufrir, que piense que nunca llegaré a la cita, que me perdí o que me olvidé de ella por algún instante , por siempre. Pero no, le hablaré de mi pasado inmediato, de mis sueños de ayer, de mis torturas en la cárcel, del pleito con mi padre, del absurdo que nos llevó a esté encuentro, a esté sin palabras y sus endorfinas nulas, que nos llevarán a caminar por largas horas hasta llegar a un fin construido por ambos y al mismo vacío en que estamos. Sí,.maldita compañía siempre es nostálgica, sin embargo nosotros la hacemos melancólica, una compañía en el presente y no en el pasado, por que el pasado es una flor marchita y sin beldad.

- Amapola!!!! Sí, estoy bien, no lo suficiente, pero bien...te ves hermosa, como la mariposa del dibujo....

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