jueves, agosto 07, 2008

Fragmento

Dejemos hablar al vientoPerfil Generado por http://www.joombly.com/

Juan Carlos Onetti

Capítulo IV: Un perfume de Teresa

Ahora era tan suave, triste y lejano como un perfume que hubiera envejecido en un pañuelo. A veces venía, nunca se anunciaba. Generalmente, en sueños: yo veía la cara de Teresa o su manera de andar. Los lugares eran caprichosos y sus construcciones me desconcertaban. Nunca una palabra, jamás una mirada directa que buscase mi cara. En los sueños, silenciosos y en colores, yo la veía pasar, alzando a veces una mano para palpar el mensaje que Teresa no podía dejarme. Pero en la vigilia la recordaba siempre de una manera cruel, apenas modificada o desteñida, que me llenaba de furores y blasfemias.

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