Ilusión Pornográfica.
De un par de pensamientos se evaporó la redimensión de ella, la persona tras el vestido blanco de vivo azules, al presente, al momento presciso en que pense la posibilidad de eyacular sobre su mirada, el efímero y caliente baile de arrabal. El ir, venir, ir, venir en cíclo que alimenta el morbo de mi pensar, el estar tocando levemente con mis labios sus maduros labios llenos de astucia y maldad. Sentir en mi cuerpo la violación, el deseo in-equívoco que compartiríamos, en el fútil azar que nos presento en ese lugar de putas, en las miradas ajenas que queman como navajas ardientes al rojo ilimitado. Jugar al arquetipo de galán mexicano descarado que engaña y des-dobla un papel dentro de la situación vivida para obtener una nímia voluta de ego desfasado por la igualmente desfasada percepción de ella. Ser la presa y no ser el cazador. La perfección del acoso llevada al extremo de la vulgaridad surreal, a la misera y placentera felicidad orgasmal.
De un par de pensamientos se evaporó la redimensión de ella, la persona tras el vestido blanco de vivo azules, al presente, al momento presciso en que pense la posibilidad de eyacular sobre su mirada, el efímero y caliente baile de arrabal. El ir, venir, ir, venir en cíclo que alimenta el morbo de mi pensar, el estar tocando levemente con mis labios sus maduros labios llenos de astucia y maldad. Sentir en mi cuerpo la violación, el deseo in-equívoco que compartiríamos, en el fútil azar que nos presento en ese lugar de putas, en las miradas ajenas que queman como navajas ardientes al rojo ilimitado. Jugar al arquetipo de galán mexicano descarado que engaña y des-dobla un papel dentro de la situación vivida para obtener una nímia voluta de ego desfasado por la igualmente desfasada percepción de ella. Ser la presa y no ser el cazador. La perfección del acoso llevada al extremo de la vulgaridad surreal, a la misera y placentera felicidad orgasmal.
Despues del coqueteto, las consecuancias, las irremediables palabras de siempre, cazador, presa, da igual, ambos quieren ser víctimas, ambos fuimos victimas, sin ninguna sorpresa. Ser una ilusión pornográfica, estar dentro de esa ilusión mutulalista de “deformididad” amorosa, como en una simbiosis similar a la que tienen los siameses. Con ventajas y des-ventajas nos comimos el beso que arañaba el pasado y el porvenir como una remedo del presnete que vivimos.Yo, ella, ella, yo, A, Y,. los mismos sintagmas dentro de una lectura, dentro de categorías de la pornografía. Ambos tirados al al vacío de un nombre distintivo de parafilias y porno. Mature, teen, etc.,etc,.Una hermosa ilusión pornográfica para mi, para ella, que nos llevo aquel día al sufrir la nula concreción de nuestros pensamientos y deseos de joven y de adulta…
Para Yolanda


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